GÓMEZ 2012-13




Paradoja de amor.

Fue en Plaza Cataluña. Lo recuerdo como se fuera ahora. Allí en medio del desorden organizado, en medio de la batalla campal; cartones rotos escritos de sueños ilusos, gases de falsa tristeza, armas de plásticos y restos de porros. Olía a sudor y orina, aún quedaban restos de bolsas y latas que se habían acumulado durante la semana.
Entre empujones y persecuciones, ella chocó conmigo. Me miró, se cubría, pero no bajó la mirada. Vi en sus ojos que ella no esperaba pelear de esa manera. No iba a dejar que se marchara y se quedara allí de ninguna manera. Sin pensarlo, ni decirle nada, la agarré con fuerza y me la llevé de allí corriendo, pensé que se opondría, pero no lo hizo, al contrario, me agarró con fuerza.
Corrimos hasta detrás del Corte Inglés y allí la dejé. Sabía que no la volvería a ver, sus rastas rubias sucias, su vestido ajado rojo oscuro, su mochila vieja y sus labios perforados, aún así era preciosa. Su mirada era de puro agradecimiento. Estoy seguro de que ella debió pensar lo mismo que yo pero, aún así, pude escuchar su hermosa voz: “Gracias, agente!”.


Mal pensado.

-          Mírala, ¿No la ves?
-          Sí, sí, pero…
-          ¿Qué hace allí en medio? ¡Está colapsando a los que pasan con las bandejas!
-          Puede que vaya perdida…
-          Mírala, con las manitas…cómo se ventila…es patético
-          ¿Has visto qué gafas lleva?
-          Sí, de marca, igual que la ropa, debe costar un dineral.
-          Pero, no sé, no entiendo qué hace.
-          Seguro que este lugar no se adapta a sus principios, claro, no puede estar en un lugar más barato que su ropa o sus cosas…¡Ah! ¿por qué agita tanto la mano? Está haciendo el ridículo de una manera….
-          ¡Hey! ¡Mira! ¿Has visto qué gestos está haciendo? Parece que quiere decir algo…
-          Qué gestos más raros hace…¡Ah, no! ¡le contestan! ¡Es lengua de signos!
-          Pobrecita, tan joven, tan guapa… ¡y sorda! Si es que nunca puedes prejuzgar…


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